El discurso del perdedor

Por salud mental, pero sobre todo por honor a la honestidad, los candidatos deberían pensar en un discurso perdedor, sí, perdedor, que sea digno, responsable y sincero con quienes creyeron en ellos.

Ningún candidato se prepara para la derrota, todos sin excepción piensan que van a ganar, y saben qué, se vale. Pero a mi juicio, asumir una posible derrota y los factores que contribuyeron a ella debería ser un ejercicio al que se sometan todos en esta última etapa de la campaña.

 

Por salud mental, pero sobre todo por honor a la honestidad, los candidatos deberían pensar en un discurso perdedor, sí, perdedor, pero que sea digno, responsable y sincero con quienes creyeron en ellos.

 

En una elección tan cerrada como la gubernatura de Sonora, porque así lo es, tener listo el discurso perdedor es fundamental para cuando pase la efervescencia del triunfador. 

 

Los que han vivido de cerca las campañas políticas entienden lo que representa perder una elección: es soledad, negación, culpa, pero sobre todo, el sometimiento a una carnicería política. 

 

Hay que entender, primero, que a nadie le gusta perder y menos, tratándose de la oportunidad de llegar al poder. 

 

Por eso el perdedor siempre se queda solo y carga consigo los errores de la estrategia, el equipo y en este caso particular, de las alianzas. 

 

Qué pasaría si la alianza del PRIAN, que encabeza Ernesto Gándara Camou, perdiera la elección por la gubernatura? 

 

De entrada significaría el posicionamiento histórico de Morena en Sonora; representaría un mensaje sepulcral para el PRI y el PAN; reafirmaría el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y confirmaría el rechazo civil al engendro llamado PRIAN. Suerte para la próxima. 

 

Ahora, y si perdiera Alfonso Durazo Montaño? 

Significaría la declive más estrepitosa de Morena y del presidente Andrés Manuel López Obrador; el rechazo y hartazgo a la forma de gobernar de parte de quien ofrecía esperanza y por último, la confirmación de que los sonorenses realmente valoran el arraigo que tanto se le criticó a Durazo. 

 

Ya sean candidatos a gobernador, a diputados locales, federales o alcaldes es bueno que hagan el ejercicio de pensar en una posible derrota. Porque en este juego, alguien tiene que perder.