No hay pretexto. Que no se haya incluido al Presidente Municipal en el presidium, durante la visita de la mandataria Claudia Sheinbaum Pardo a San Luis Río Colorado, es un error significativo por parte de los responsables de protocolo de Presidencia de la República.
Es como si el anfitrión de carne asada te recibe en su casa, te prepara la comida y a la hora de servir sencillamente no lo dejan sentarse a comer en su propia casa. Así de absurdo y práctico fue el error de protocolo.
En eventos de este tipo, como la visita de una mandataria federal, el protocolo establece que los funcionarios locales deben ser incluidos en el presidium como una muestra de cortesía, respeto y reconocimiento a la representación de una autoridad local. Así de sencillo.
Fue una exclusión que de lejos se alcanzó a notar. Los que andamos en el medio, la grilla y las formas que se manejan dentro de la política alcanzamos a ver la grosería u omisión de Presidencia.
Mandar al presidente municipal detrás de una valla metálica fue un error en el protocolo que, ojo, no se replicó en otros municipios donde la Presidenta estuvo.
Unas horas antes de visitar San Luis Río Colorado, Sheinbaum estuvo en Mexicali, Baja California para el arranque de obras. Aquí sí fue incluida la alcaldesa Norma Bustamante en el protocolo.
Un día posterior, en el Municipio de Bavispe, Sonora, también se incluyó al alcalde Conrado Durazo en el presidium de arranque de una obra carretera.
Valdría la pena que este tipo de errores sean considerados a futuro por los responsables de protocolo de la presidenta Sheinbaum. Aquí y en China la cosa se llama respeto y consideración.