Los funcionarios que se van

La presidencia municipal es por mucho una de las responsabilidades más grandes e incomprendidas. Se sacrifica mucho y pocos lo pueden ver, requiere de una entrega total y muy importante, un equipo fuerte que te permita avanzar para consumar los proyectos que como líder tienes para el municipio que representas.

No creo que al presidente municipal Santos Gonzalez Yescas le falte entrega, lo que sí creo es que le siguen  faltando funcionarios que funcionen, que le ayuden, que innoven, que den el extra, que tengan iniciativa, con el fuuuuua que el servicio público demanda.
Seguramente el presidente municipal no pide que vayan al frente o a lado de él, ya de perdida que le traten de seguir el paso.
Dicen los que saben que jalar y empujar es igual de cansado. Pues algo así le pasa al presidente con su equipo de funcionarios. No es algo que me conste, pero lo puedo ver.
Pareciera que muchos de ellos entraron en un lapsus de comodidad, de rutina, de navegar con lo que ya se hacía para no entrar en conflicto, pero dejando de lado el interés que supongo, tiene todo presidente, el de dejar huella.
Al día de hoy no he logrado notar en los funcionarios municipales la intención de hacer la diferencia, mucho menos, con las ganas de hacer las cosas mejor al anterior.
Se entiende que cada gobierno afronte una curva del aprendizaje, a veces, unas más largas que otros, pero ninguna se prolonga por más de seis meses.
A estas alturas, con casi 8 meses en el gobierno, Santos González ya no puede darse el lujo de perder el tiempo, por congruencia con su discurso y por respeto a los ciudadanos que esperamos funcionarios que funcionen.
Si Santos sigue esperando, no sólo estará absorbiendo las responsabilidades que otros no hacen, estará limitando el funcionamiento del gobierno que encabeza y por tanto, retrasando a la ciudad. No creo que quiera darse ese lujo.
El pasado viernes el alcalde Santos sorprendió con la confesión del ultimátum dado a sus funcionarios. Les dijo que aquel que no haya dado resultados en el primer año se va.
«El que avisa no es traidor», lo dijo a sus funcionarios. Y si algo sabemos de Santos, es que es práctico en cuanto a los movimientos de su gabinete.
La pregunta es si los funcionarios llegarán al punto de hacer una autoevaluación de su desempeño, digo, para que no estén haciendo perder el tiempo al presidente y  tampoco el de los sanluisinos.