Tijuana–San Diego llega al narcotúnel número 100

La frontera entre Tijuana y San Diego alcanzó una cifra histórica con la detección del narcotúnel número 100, estructuras clandestinas utilizadas principalmente para el trasiego de drogas entre México y Estados Unidos.

Funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) atribuyen la construcción de estas obras de ingeniería a organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que destinan importantes recursos para mantener rutas subterráneas de contrabando.

Algunos de estos túneles alcanzan entre 300 y hasta 1,500 metros de longitud y su construcción puede prolongarse por más de un año. Existen estructuras altamente sofisticadas, con sistemas de ventilación, iluminación e incluso mecanismos para facilitar el movimiento de cargamentos. CBP ha documentado previamente túneles en esta zona equipados con cableado eléctrico y sistemas de ventilación. (CBP⁠)

La detección del túnel número 100 refleja también la dimensión de la vigilancia que mantienen las autoridades estadounidenses en esta región fronteriza. Funcionarios de CBP señalaron que actualmente la carrera contra el contrabando se libra por cielo, mar, tierra y bajo el suelo.

Sin embargo, reconocieron que localizar estas estructuras representa un desafío permanente. Por cada narcotúnel descubierto, estiman que podrían existir hasta otros tres operando o en proceso de construcción, lo que mantiene una carrera constante entre las autoridades y las organizaciones criminales que buscan nuevas formas de cruzar cargamentos hacia Estados Unidos.

Aunque su principal utilización está relacionada con el tráfico de drogas, funcionarios de CBP señalaron que ocasionalmente también son empleados para el contrabando de personas consideradas de “alto valor” o alto perfil, por quienes se llegan a cobrar cantidades considerablemente mayores para ingresar de manera ilegal a territorio estadounidense.

Uno de los casos recientes, según explicaron funcionarios de la agencia, involucró a una persona de origen asiático que fue localizada después de salir de una de estas estructuras subterráneas.

El hallazgo del túnel número 100 representa un logro para las autoridades estadounidenses, pero también evidencia la capacidad económica y logística de las organizaciones criminales para invertir meses e incluso más de un año en la construcción de rutas clandestinas.

Para CBP, se trata de una disputa permanente por el control de la frontera: mientras las organizaciones criminales modifican sus métodos para mantener el flujo de drogas y personas, las autoridades amplían sus mecanismos de detección y vigilancia por aire, mar, tierra y subsuelo.

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